Prensa: Ofrenda Popular: Más música peruana

Nota publicada en: Diario "El Comercio". Lima - Perú
Fecha: 10/05/2007
Publicado por: Alonso Rabí
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Para probar que el Perú es tierra de guitarristas podríamos hacer una lista de ejecutantes que podría llegar sin problemas al centenar. Esa, sin embargo, no es la idea —al menos en este momento—, sino presentarles a un músico joven que responde al nombre de Renzo Gil, quien además de ser un guitarrista que no oculta sus virtudes, es alguien comprometido con el estudio y el rescate de la tradición musical costeña. Si desea apreciar algo de su talento, le dejo aquí un enlace a un video donde se ve a Gil en un mano a mano con Eric Kurimski, guitarrista estadounidense que debe parte de su formación musical a Carlos Hayre. Renzo Gil, aunque no ha sido tocado por el hada de los medios, tiene en su haber dos producciones. La primera, con el grupo Evocación Criolla, un disco excelente titulado “Persistencia cultural”, aparecido el año pasado; la segunda, un reciente CD bautizado “Ofrenda popular. Un siglo de música criolla de Lima y Callao, volumen I”, que está organizado sobre una idea espléndida: Gil ha reunido a 17 cantores, buena parte de ellos mayores, más de uno sin disco previo —es decir, inéditos— y ha grabado un tema con cada uno. Para banalizar el asunto, habrá quien diga que esta producción es una suerte de Buenavista Social Club peruano y puede que lo sea, pero más allá de las comparaciones, hay que realzar, creo, el valor documental de este disco, tanto por la calidad de los intérpretes (Jesús Vásquez, Rafael Matallana, César Oliva o José Villalobos Cavero, entre ellos) como por el repertorio de temas, en el que podemos encontrar verdaderas joyas como “Rosa Luz”, de Felipe Pinglo, “Rosas de mi jardín”, de Márquez Talledo y “Óptimo”, un finísimo vals, injustamente olvidado, de Pablo Casas. En resumen, esta ofrenda popular tiene mucho que decirnos y enseñarnos sobre el vals peruano y sus estilos, sus intérpretes más fieles y constantes y una tradición que se resiste al olvido y la indiferencia, cosas todas que debemos agradecer al empeño de Renzo Gil. Y que venga el segundo.